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miércoles, 24 de octubre de 2012

Carta Absurda V: Dramaturgia de un futuro incierto




Regalarás al perro.

Venderás el coche para irte con algún amante de vacaciones.

Romperás con un cuchillo las fotos donde estamos juntos, sentado en la cama, con rencor.

Echarás a la basura todo lo que diga algo de mí.

Y cambiarás de look, te  compraras ropa nueva.

Te pondrás a dieta, irás al gimnasio, intentarás de ser quien no eres para olvidar que te amaba y te llamaba con cariño “gordito”.

Odiarás las botas industriales, las camisas de cuadros, los pantalones de cargo.

Arrancarás en las calles los carteles de las obras de teatro, los anuncios en el cine y jamás tendrás un gato.

Y cuando sea viejo recordaré todo con una sonrisa, por una vida perdida en tonterías.

Entonces, tu vida se ahogara en la copa diaria de vino blanco y en el escocés de las tardes.

Eso pasará, si alguna vez me dejas.

Con la colaboración de Phelps Nájera.

domingo, 21 de octubre de 2012

Carta Absurda IV: 8 Años Después




Entre nosotros ha habido demasiadas cosas: interés, conversaciones, aprecio, atracción, cariño, abrazos, pocos besos pero sí muchas llamadas, mensajes, correos, palabras lindas, muchos cigarros y no poco alcohol. Desgraciadamente, como tantas veces me los has dicho, ha habido también demasiada distancia.

Hace poco, cuando recién te volví a ver, cuando abriste de nueva cuenta tu corazón y tu oído para escuchar un consejo, me di cuenta de que sigues siendo casi igual: un hombre difícil con  el que hay que enfrentarse para robarle un beso, con el que tendría que lidiar para que escuche cuanto lo quiero, cuanto me ha hecho esperar; decirte que lamento haberte hecho perder el tiempo pensando en un tipo como yo, que solo puede ofrecerte una esperanza.

Si en algo estamos de acuerdo, es que somos una buena pareja siempre y cuando cada uno de nosotros esté en otro lugar. Creo que no soportaría tanto tiempo el amor que puedas darme con tu entrega, tu fidelidad y esos momentos en que tienes que esconderte; no de mí ni de todos, sino de ti.

No puedo pedirte que te detengas por más tiempo, ni que esperes en esa ciudad a que algún día, yo esté contigo para siempre. Busca un nuevo horizonte, enfréntate a la vida, respira nuevos aires, sé más de lo que eres y quierete mucho.

Cada noche en lo bares, o en algún antro repleto de gente, me viene a la mente aquella noche en que te conocí: ya era de madrugada cuando tu imagen me quitó el sueño. Desde entonces, y aunque creas con razón que soy muy abierto, pienso en ti, eres mucho más que un bonito recuerdo, eres una presencia en mi vida. Pensé (no hace mucho tiempo) en que de volver, serías la única persona con quien quería estar, pero he experimentado tantos sentimientos y emociones que no sé si me creerías de haberme escuchado decírtelo, además de que tú también has vivido en todo este tiempo desde que nos conocimos.

Mencionaste bien al destino la última vez que conversamos, dijiste que: “tal vez no era nuestro destino ni tiempo estar juntos, hay mucha distancia entre nosotros”. Solo me resta decir que no es tan diferente como pensamos, también creo en las mismas cosas que tú, en los mismos anhelos, los mismos sueños y razones; es solo que…la distancia, lo has dicho bien.

Espero de todo corazón, que esta carta empapada de emociones no desmorone lo mucho que nos queda. Espero encontrarte ahí siempre, en esa ciudad que de ser justa, nos habría reunido hace mucho tiempo; esperaré a que también un día, trates de robarme ese beso que no me arrepentiría de  haberte dado.

lunes, 15 de octubre de 2012

Carta Absurda III




El lejano lugar

Tú y yo deberíamos irnos lejos
Donde solo nosotros hablemos el mismo idioma
A donde con los mismos ojos veamos uno por el otro
A donde solo tenga por mi corazón tu tacto
Vamonos
Pero que sea muy lejos
A un desierto abundante en arenas
A un mar profundo y salado con ballenas
A ese lugar con un millón de despertares
A donde pueda morir sin esperar a tenerte.

viernes, 12 de octubre de 2012

Carta Absurda II



Cada cosa está en el lugar que le corresponde.
A mi el café frío simplemente no me convence.
Tu mueres de calor y prefieres los frappuccinos.
Cada palabra más certera.
Cada distancia más corta.
Cada mirada un poco más profunda.
Los detalles que hablan.
Los sonidos que alertan.
La gente que se va.
Las luces que se apagan.
De nuevo somos solamente nosotros.

Gracias por la tarde de hoy, por el café (caliente, aunque haga calor), por tus manos pequeñas, por tus pies que aún no recuerdo, por tu diente chueco, por tu vida maravillosa; Gracias por ser y estar.


Te extrañé mucho.

Carta Absurda I


Solitariamente divertido en un cuarto a media luz, con miles de fotos pegadas sobre las paredes blancas y pocos muebles, sin televisión, con un ventilador maltrecho y muchas tazas de café, un pilar de libros que me esperan impacientes.
¿te dije que te extraño cuando estoy sentado en el piso?
Vivo creando, riendo y apagando en el cenicero cigarros mal fumados. Tus palabras ya son diálogos, mis reacciones dramaturgia. Tus acciones son mi guión y mis palabras...seguramente las pusiste en un rincón tras de la puerta.

jueves, 13 de septiembre de 2012

De casualidades y causalidades


En uno de esos lugares de mala nota –acompañado de excelente calor humano y amistades entrañables-, dos personas me contaban una pequeña parte de su historia de vida juntos como pareja: Se conocieron hace dos años en un viaje donde cada uno de ellos y por separado, no tenían absolutamente nada planeado y que, luego de aquella casualidad en aquel entonces y hasta ahora, hacen una vida en común, compartiendo sentimientos y objetivos; al día siguiente –dentro de un centro comercial-, yo pensaba precisamente en eso que llamamos “casualidades”, más allá de que se trate de una simple combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. Meditaba sobre dicho tema  y en que, generalmente,  muchas de las cosas que suceden por casualidad en este mundo no me suceden a mí, que creo que no me he permitido disfrutar de que las cosas avancen despacio y sin desesperarme –la impaciencia me ha dado de periodicazos varias veces-, ya que regularmente decido vorazmente sobre lo que quiero y en un arrebato me abalanzo sin importarme el resultado, aún así, siempre esforzándome porque éste resulte favorable.
Hoy vi una casualidad muy de cerca: quería encontrar la razón de porqué a mí jamás me pasaban cosas –como ya lo mencioné- como las que cientos de personas cuentan…y algo, o alguien me dio un ejemplo. Por lo tanto, hoy he resuelto vivir las casualidades, disfrutarlas y convertirlas en causalidades para obtener un resultado, claramente y previo realizar un plan de vida para hacer frente a todo lo que conlleva.


domingo, 10 de junio de 2012

El Tener y El Deber

El “Tener” expresa más obligación que el “Deber”.
El ‘deber’ es completamente moral, es algo que (valga la redundancia), se debe de  hacer porque es lo correcto, en cambio, el ‘tener’ implica una necesidad u obligación absoluta.
Estoy verdaderamente cansado de tener que hacer lo que es un deber de otros; que por tu irresponsabilidad como  familia (claro que hablo de tu familia,  porque en la mía somos solamente  quienes queremos estar en ella, y me queda muy claro que tú no quieres ser parte de ella, parece ser que nuestro apellido lo usas únicamente para darte el lujo de tener algo que por ti mismo no conseguirías), yo tengo que cargar con tus deberes.
Huir, alejarte, hacer caso omiso de tus problemas, desplazar tus culpas hacia otros y responsabilizarme de lo que a ti te corresponde no soluciona nada; así que hazme un favor: no me chingues y si no me ayudas, no me estorbes.