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domingo, 21 de octubre de 2012

Carta Absurda IV: 8 Años Después




Entre nosotros ha habido demasiadas cosas: interés, conversaciones, aprecio, atracción, cariño, abrazos, pocos besos pero sí muchas llamadas, mensajes, correos, palabras lindas, muchos cigarros y no poco alcohol. Desgraciadamente, como tantas veces me los has dicho, ha habido también demasiada distancia.

Hace poco, cuando recién te volví a ver, cuando abriste de nueva cuenta tu corazón y tu oído para escuchar un consejo, me di cuenta de que sigues siendo casi igual: un hombre difícil con  el que hay que enfrentarse para robarle un beso, con el que tendría que lidiar para que escuche cuanto lo quiero, cuanto me ha hecho esperar; decirte que lamento haberte hecho perder el tiempo pensando en un tipo como yo, que solo puede ofrecerte una esperanza.

Si en algo estamos de acuerdo, es que somos una buena pareja siempre y cuando cada uno de nosotros esté en otro lugar. Creo que no soportaría tanto tiempo el amor que puedas darme con tu entrega, tu fidelidad y esos momentos en que tienes que esconderte; no de mí ni de todos, sino de ti.

No puedo pedirte que te detengas por más tiempo, ni que esperes en esa ciudad a que algún día, yo esté contigo para siempre. Busca un nuevo horizonte, enfréntate a la vida, respira nuevos aires, sé más de lo que eres y quierete mucho.

Cada noche en lo bares, o en algún antro repleto de gente, me viene a la mente aquella noche en que te conocí: ya era de madrugada cuando tu imagen me quitó el sueño. Desde entonces, y aunque creas con razón que soy muy abierto, pienso en ti, eres mucho más que un bonito recuerdo, eres una presencia en mi vida. Pensé (no hace mucho tiempo) en que de volver, serías la única persona con quien quería estar, pero he experimentado tantos sentimientos y emociones que no sé si me creerías de haberme escuchado decírtelo, además de que tú también has vivido en todo este tiempo desde que nos conocimos.

Mencionaste bien al destino la última vez que conversamos, dijiste que: “tal vez no era nuestro destino ni tiempo estar juntos, hay mucha distancia entre nosotros”. Solo me resta decir que no es tan diferente como pensamos, también creo en las mismas cosas que tú, en los mismos anhelos, los mismos sueños y razones; es solo que…la distancia, lo has dicho bien.

Espero de todo corazón, que esta carta empapada de emociones no desmorone lo mucho que nos queda. Espero encontrarte ahí siempre, en esa ciudad que de ser justa, nos habría reunido hace mucho tiempo; esperaré a que también un día, trates de robarme ese beso que no me arrepentiría de  haberte dado.

lunes, 15 de octubre de 2012

Carta Absurda III




El lejano lugar

Tú y yo deberíamos irnos lejos
Donde solo nosotros hablemos el mismo idioma
A donde con los mismos ojos veamos uno por el otro
A donde solo tenga por mi corazón tu tacto
Vamonos
Pero que sea muy lejos
A un desierto abundante en arenas
A un mar profundo y salado con ballenas
A ese lugar con un millón de despertares
A donde pueda morir sin esperar a tenerte.

viernes, 12 de octubre de 2012

Carta Absurda II



Cada cosa está en el lugar que le corresponde.
A mi el café frío simplemente no me convence.
Tu mueres de calor y prefieres los frappuccinos.
Cada palabra más certera.
Cada distancia más corta.
Cada mirada un poco más profunda.
Los detalles que hablan.
Los sonidos que alertan.
La gente que se va.
Las luces que se apagan.
De nuevo somos solamente nosotros.

Gracias por la tarde de hoy, por el café (caliente, aunque haga calor), por tus manos pequeñas, por tus pies que aún no recuerdo, por tu diente chueco, por tu vida maravillosa; Gracias por ser y estar.


Te extrañé mucho.

Carta Absurda I


Solitariamente divertido en un cuarto a media luz, con miles de fotos pegadas sobre las paredes blancas y pocos muebles, sin televisión, con un ventilador maltrecho y muchas tazas de café, un pilar de libros que me esperan impacientes.
¿te dije que te extraño cuando estoy sentado en el piso?
Vivo creando, riendo y apagando en el cenicero cigarros mal fumados. Tus palabras ya son diálogos, mis reacciones dramaturgia. Tus acciones son mi guión y mis palabras...seguramente las pusiste en un rincón tras de la puerta.

jueves, 13 de septiembre de 2012

De casualidades y causalidades


En uno de esos lugares de mala nota –acompañado de excelente calor humano y amistades entrañables-, dos personas me contaban una pequeña parte de su historia de vida juntos como pareja: Se conocieron hace dos años en un viaje donde cada uno de ellos y por separado, no tenían absolutamente nada planeado y que, luego de aquella casualidad en aquel entonces y hasta ahora, hacen una vida en común, compartiendo sentimientos y objetivos; al día siguiente –dentro de un centro comercial-, yo pensaba precisamente en eso que llamamos “casualidades”, más allá de que se trate de una simple combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. Meditaba sobre dicho tema  y en que, generalmente,  muchas de las cosas que suceden por casualidad en este mundo no me suceden a mí, que creo que no me he permitido disfrutar de que las cosas avancen despacio y sin desesperarme –la impaciencia me ha dado de periodicazos varias veces-, ya que regularmente decido vorazmente sobre lo que quiero y en un arrebato me abalanzo sin importarme el resultado, aún así, siempre esforzándome porque éste resulte favorable.
Hoy vi una casualidad muy de cerca: quería encontrar la razón de porqué a mí jamás me pasaban cosas –como ya lo mencioné- como las que cientos de personas cuentan…y algo, o alguien me dio un ejemplo. Por lo tanto, hoy he resuelto vivir las casualidades, disfrutarlas y convertirlas en causalidades para obtener un resultado, claramente y previo realizar un plan de vida para hacer frente a todo lo que conlleva.


domingo, 10 de junio de 2012

El Tener y El Deber

El “Tener” expresa más obligación que el “Deber”.
El ‘deber’ es completamente moral, es algo que (valga la redundancia), se debe de  hacer porque es lo correcto, en cambio, el ‘tener’ implica una necesidad u obligación absoluta.
Estoy verdaderamente cansado de tener que hacer lo que es un deber de otros; que por tu irresponsabilidad como  familia (claro que hablo de tu familia,  porque en la mía somos solamente  quienes queremos estar en ella, y me queda muy claro que tú no quieres ser parte de ella, parece ser que nuestro apellido lo usas únicamente para darte el lujo de tener algo que por ti mismo no conseguirías), yo tengo que cargar con tus deberes.
Huir, alejarte, hacer caso omiso de tus problemas, desplazar tus culpas hacia otros y responsabilizarme de lo que a ti te corresponde no soluciona nada; así que hazme un favor: no me chingues y si no me ayudas, no me estorbes.

martes, 10 de enero de 2012

Sin Título

¿Sabes? Tu hijo podría ser gay.

No, no estoy hablando del hijo del vecino, o de el tu primo, estoy hablando del tuyo. Seguro vas a protestar diciendo:

"A mi hijo no le gustan las mariconadas, el juega futbol y con carritos"

"Mi hija no juega soccer. Le encantan los vestidos de princesas y los ponies"

"Mi hijo tiene novia"

"Mi hija tiene novio"

"Mi bebé es muy chico para pensar en esas cosas"

"Dios no va a permitir que mi hija sea así"

Bueno, pues estoy aquí para decirte que nada de eso importa.

Aunque efectivamente, algunas personas gay encajan en ciertos estereotipos, no todos lo hacen y probablemente ni sean la mayoría. Muchos niños gay juegan con carritos en el lodo, con palitos, tierra, escuchan rock y disfrutan de los deportes. A muchas niñas lesbianas les encanta bailar ballet, pintarse las uñas, vestir a sus Barbies de princesas y cocinar pastelitos. Ninguna de esas cosas define la sexualidad de nadie.

Aun cuando tu hijo sea un infante, su orientación sexual puede ya estar definida firmemente en su lugar, incluso aunque no piensen conscientemente al respecto.
Y seguro que tu hijo o hija podría tener la pareja correcta designada heterosexualmente, pero eso no significa que siempre va a ser así.

¿Cómo se que tu hijo podría ser gay? Porque tu hijo es un ser humano y de acuerdo a las investigaciones de los últimos 50 años, se observa que entre 5 y 10 por ciento de los seres humanos son gays, lesbianas o bisexuales. Esto significa que entre 5 y 10 niños de cada 100 serán gays o lesbianas, que entre 50 y 100 de cada mil o que entre 500 y 1,000 de cada 10,000. En un país como México con 100 millones de personas, entre 5 y 10 millones personas podrían ser gays y una de esas personas podría ser tu hijo.

Y si revisas esas investigaciones, también te darás cuenta que no existe forma de estar seguro si tu hijo es gay o no y que tampoco existe forma alguna de cambiar esto, ni los retiros espirituales milagrosos, ni las terapias mágicas de aversión que solo dañan la dignidad humana.

¿Por qué te estoy diciendo esto? Porque es tiempo de que tú como padre te pongas a pensar en lo que dices cuando abres la boca.

Si un niño usa el color rosa, le dicen "joto"

Si una mujer es fuerte, le dicen "Machorra"

Si un atleta se lastima, le dicen que "se levante y que no sea maricón"

O si vemos a una mujer en la calle con otra mujer, le dicen "Lo que esta vieja necesita es un hombre que la haga mujer"

La gente no se da cuenta del odio y homofobia con el que se expresan cuando abren la boca, y creen que no importa, pero sí importa.

Entonces, la próxima vez que algo suceda y las palabras "¡que joto es eso!" estén por salir de tu boca, toma un segundo para pensar. Mira a tu hijo y piensa: ¿Quieres que tu hijo piense, incluso ahora, que hay algo malo con ellos? Después de todo, escucharon eso de su mami y de su papi.

Si, la idea de tener un hijo gay asusta a muchos padres. Todos quieren que sus hijos sean felices, quieren que estén saludables, quieren que crezcan para ser adultos exitosos y que tengan hermosas familias propias. Ser gay no quita ninguna de esas cosas de la mesa. A menos que tú como padre y como persona se las quites de la mesa. Ellos podrían igual casarse de blanco, en una hermosa boda y darte muchos nietos, a menos que tu votes por leyes que se lo prohíban.

Todos los padres tienen sueños para sus hijos, pero no se puede permitir que los sueños sean más importantes de lo que realmente son sus hijos y lo que ellos quieren para sí mismos, porque los hijos no son fotocopias de los padres, son personas independientes que tendrán un camino propio en la vida.

Asi que detente, cierra la boca y piensa, y la próxima vez que andes en la calle, y otro adulto llame a alguien "Puto", "Marica", "Joto", "Lesbiana" o "Machorra", entonces ábrela, porque en ese momento podrías estar defendiendo de esa agresión a tu propio hijo.

Y asegúrate que tu hijo sepa que ser Gay o Lesbiana no tiene nada de malo y así tal vez, solo tal vez, ellos no sentirán que tienen que esconder quienes son, y entonces tendrán una mejor oportunidad de vivir la vida adulta feliz y saludable que tú sueñas que ellos tengan.

Texto Original De Eduardo Sáenz